«La agricultura ecológica puede ser una solución a la despoblación rural»

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Asturias es una de las regiones con mejores condiciones para la elaboración ecológica. El clima y el suelo de la región permiten, según los expertos, «que sea viable para la producción de frutales, productos de la huerta y otros cultivos gracias a las condiciones agroclimáticas, entre las que se encuentra la riqueza en materia orgánica del terreno». Unos beneficios que estos días se están debatiendo en las Jornadas de Formación e Intercambio sobre Agricultura Ecológica en una Zona Templado-Húmeda en la Escuela de Agricultura de Villaviciosa, organizadas por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE), en colaboración con la Coordinadora Asturiana para el Desarrollo de la Agricultura Ecológica (CADAE) y el Consejo Regulador de la Producción Ecológica de Asturias (COPAE), en el marco del Programa Plurirregional de Formación que patrocina el Ministerio de Agricultura Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA), con el apoyo del Fondo Social Europeo (FSE).

Los asistentes al primer día de las jornadas sobre agricultura ecológica. / A. G.-O.

La tendencia del mercado está evolucionando hacia una sociedad donde el consumidor cada vez se preocupa más por lo que come y demanda productos saludables. Unos hábitos que ha incrementado la cifra de productores que apuestan por un proceso más natural, sin el uso de elementos químicos que puedan afectar al resultado final. El investigador del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario de Asturias (SERIDA), Juan José Ferreira, fue el encargado de hacer un repaso a la situación actual del sector y a los proyectos que se están desarrollando desde la entidad.

«La agricultura ecológica podría ser una de las soluciones al problema de la despoblación que tenemos en el medio rural asturiano», afirmó. Una medida que requiere de un esfuerzo por parte de las administraciones, tanto locales como regionales, para dinamizar un sector que en los últimos diez años ha tenido «un incremento notable», dijo.

Uno de los productos que en el SERIDA llevan estudiando desde hace años son las judías. Según explicó Ferreira, en la actualidad cuentan con una colección formada por cuatrocientas especies, donde destacan las cinco más importantes que se cultivan en Villaviciosa. Su principal objetivo, a corto plazo, es crear una variedad resistente a numerosas enfermedades. Además, trabajan para ver cómo afectaría el cambio climático en las diferentes especies como las fabas o las castañas.

Su compañero, Enrique Dapena, socio de SEAE, fue el encargado de hablar de las investigaciones que el SERIDA está realizando sobre las variedades de manzanas y otros árboles frutales. En este sentido, detalló las mejoras que han conseguido en los ejemplares que se incorporarán a la Denominación de Origen Sidra de Asturias. En algunas, incluso, se ha logrado frenar las diferencias existentes entre la producción de un año a otro. En concreto, las manzanas de sidra lideran, junto a los arándanos, la producción ecológica de la región.

Ambos profesionales pidieron más implicación de los productores. «En el caso de las fabas, está costando hacerles llegar las nuevas variedades», dijo Ferreira. Las jornadas, organizadas por diversas entidades ecológicas, continuarán , con la presentación de las experiencias en la producción hortícola ecológica de la zona. También se hablará sobre nuevas iniciativas de comercialización de esos productos.


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